Cartas de lectores
Copyright © 1999 La Nación | (http://www.lanacion.com.ar/99/06/15/o50.htm)
Queja con
gracia
Señor
Director:
"Cuando veo el anuncio de televisión de cierta compañía (por llamar a "eso" compañía), uno que dice: "Telecom: si pudiera, te elegiría", se me sube la sangre a la cabeza.
"Me explico: hace 4 meses llegué a la Argentina y me instalé en un piso de nueva construcción. Contraté el alta de teléfono, y empecé a hablar a través del él. Hasta aquí, estupendo.
"El problema surge cuando me envían mi primera factura al cabo de unos 20 días; ya me habían prevenido de que la Argentina tiene las tarifas más caras del planeta -es verdad-, pero me pareció demasiado caro: 436 pesos, por una veintena de llamadas locales y dos internacionales.
"Llamé al 112 de Telecom, y después de pasarme media hora en el limbo (siempre te hacen esperar escuchando la dichosa musiquita), una simpática "asesora comercial" me atendió. Yo le dije que me parecía que era más práctico ponerse a robar con escopeta y no montarse una compañía de teléfonos de tapadera. Me colgó. Volví a llamar, preocupado, y dejé el sentido del humor para otra ocasión. Revisé con la nueva "asesora comercial" la factura, y le dije que no entendía qué era eso del "hilo musical", un epígrafe de mi factura que suponía unos $ 370. Ella me preguntó: "¿No tiene usted contratado un servicio de hilo musical?". Le respondí: "Que yo sepa, no". Y le adelanté, además, que no le veía interés alguno a eso de escuchar música a través del teléfono, sobre todo, cuando por ese precio, me podía traer a la Filarmónica de Berlín a casa. Se rió. Me dijo que obviamente se trataba de un error, que no pagase la factura, que no me preocupase, que ya me enviarían pronto una nueva con las correcciones pertinentes.
"He de reconocer que lo hicieron. El problema es que cuando fui a pagarla, muy feliz, a un Pago Fácil, me dijeron que no podía, porque la factura estaba vencida... Habían emitido la corrección para que durase 10 días, y gracias al correo me llegó demasiado tarde. Volví a llamar, me dijeron que me enviarían otra. Yo esperé. Volví a llamar tres veces. No llegaba. Hasta que ayer, me llegó la nueva factura. O sea que no me llegó nunca la re-corrección sin caducar de la anterior, sino la de los dos meses siguientes. Y adivinen ustedes: con otro "hilo musical", y otro nuevo epígrafe: "planes de financiación otorgados". Total: 300 pesos más, y yo finaciándome, y sin darme cuenta.
"Volví a llamar desesperado. "No se preocupe, ha sido un nuevo error, ya le enviamos una factura corregida, por el total de las dos que son erróneas". ¿Qué no me preocupe? ¡Si yo ya no duermo por las noches! Y encima al día siguiente me llega un aviso de que si no pago, me suspenden la línea. Llamé de nuevo, imploré: "Por favor, déjenme pagarles algo, aunque no me envíen las dichosas facturas corregidas. Que me van a cortar la línea..." "No se preocupe, que usted tiene toda la razón, su trámite ya está en proceso de normalización."
"Hoy llego a casa y me han suspendido la línea.
"Si pudiera, no te elegiría."
Lucas
Vicens Charbonneau
Laprida 2050, Buenos Aires
EL DÍA DEL MUNDO (CARTAS AL DIRECTOR)
ERRORES IRREMEDIABLES
Lo conocí personalmente. Estábamos comiendo una caldereta de langosta. Y me confesó, en un impulso arrebatado de sinceridad, mientras yo le sacaba hasta los últimos jugos al marisco, que lo que a él íntimamente le gustaba, dentro de lo que son las cosas del mar, eran las barritas de merluza ultracongeladas, a ser posible, con mayonesa. Sobre gustos, no hay nada escrito. O como aquel, que bajandose del avión que le traía de Roma, no pudo evitarlo: - aquello era bonito, ahora, que a mí me gusta más mi pueblo-, dijo. Y me parece muy bien. Que haya quien sostenga que Marta Sánchez es más guapa que Ava Gardner...
Por proximidad afectiva,
desinformación, y porque se tienen pocas ganas de comerse el
tarro, la gente no suele preferir lo mejor, sino lo más fácil.
Y luego están los que tienen un mal gusto congénito, mejor,
digamos que vocacional, y que pudiendo ir a pie, o encima de lo
que sea, van y se compran un Twingo. Entre unos y otros, al
final, resulta que la tele no hay quien se la trague, las
películas más taquilleras son las peores, los malos libros,
últimamente, los más vendidos. Y el negocio de las hamburguesas
rápidas sigue en franca expansión... A mi todo esto me da
igual. Que la gente elija lo que quiera, y se equivoque cuanto
quiera ¿ Pero ella?
Tenía los ojos más verdes que veré jamas, y una sonrisa de
agua. Se llamaba Paz. Y entre el otro chaval, y yo, que éramos
sus pretendientes, prefirió al otro...
- Paz, error del tamaño de comprarse un Twingo-.
Lucas
Vicens Charbonneau
Deyá, a 11 de marzo de 1997
EL PIROPO
Dentro del género, nos encontramos con el piropo del sector de la construcción: - " ¡ Rubia buenastásss!... Pedazo ubres que tiene la cordera"-, exclamó Paco a punto de caerse del andamio. Un clásico, de innegable interés semántico. O el piropo discotequero, de las cinco de la mañana con aliento de barril: " Hola, estás muy buena", que decimos, los que alguna vez lo hemos practicado, haciendo todo un derroche de inventiva y de originalidad. Ellas suelen responder un " gracias" con ojos de hastío que parece indicarte que lo más sensato que deberías hacer es irte a casa a dormir la mona, cortarte las venas o dejartelas largas. También está el piropo cursi, a lo Bécquer, que suele hacer referencia a los ojos de la piropeada. Aconsejo vivamente a los que lo practican que no se dejen las venas largas, sino que se las corten. Porque aunque sea de admirar, por la cortesía, si el contenido del piropo parece sacado de un bolero o de un libro de romanzas, pues es muy cutre.
Y luego está el piropo que pretende estar a la altura de la piropeada. Inalcanzable, indico. La conocí ayer, se llama Silvia, y me he levantado esta mañana con unas irrefrenables ganas de escribirle mi ferviente admiración ¿ Y por qué no?
Sector de la construcción: - Estás que te crujes-
Discotequero: - ¡ Viva el glorioso movimiento!, de tus caderas.
Cursi: - Eres la encarnación excelsa de la gracia personal, el atractivo físico, y de toda la sal que hay en el Mediterráneo-. ( ¡ Un cuchillo, por favor! )
Sinceramente, eres muy guapa.
Lucas
Vicens Charbonneau
Deyá, a 26 de octubre de 1997
EL MUNDO OPINION Sábado, 1 de agosto de 1998
Literatura y publicidad
Sr. Director:
Es un hecho innegable que la inserción de publicidad ayuda a financiar ciertos medios de comunicación y algunos espectáculos deportivos y musicales. Se accede al consumidor potencial utilizando la imagen positiva que tienen ciertas personalidades para asociar las virtudes del producto que venden, a las cualidades del personaje que cobra por anunciarlo. Yo, aunque joven literato en grado de promesa, me ofrecería para incluir cualquier anuncio en mi novela; cuñas de este estilo: «Pablo, en aquella tarde en la que nada parecía tener sentido, abrió la nevera y sacó de ella uno de aquellos refrescos que le gustaban tanto, destapó la botella del refresco X, y se la bebió de un trago. Además de quitarle la sed, y tonificarle, la ingestión del refresco X le impregnó de un inusitado optimismo y le ayudó a amar la vida». No creo que fuese en contra de ningún precepto ético, estético o moral, además, me comprometería a llevar la camiseta de mi espónsor si tengo éxito y llego a la feria del libro.
Lucas Vicens Charbonneau. Valencia.
LAS PROVINCIAS (cartas al director)
LA FUTURA ESTACIÓN DE COLÓN
Existe una gran mentira cuando se habla de las bocas de Metro. Generalmente son algo más grandes, de metro y medio, o más. Aunque confieso que nunca había visto una boca de Metropolitano que midiese cerca de los diez metros. Hasta ahora. Después de más de cuatro años de obras, ruidos e incomodidades de todo tipo, enfrente de mi casa, en la Plaza los Pinazo, al lado de la calle de Colón, junto a los grandes almacenes, han construido la boca más grande de la cristiandad. El vaticano en versión boca de metro, por poner un símil. Nunca había visto cosa semejante.
Si establecemos que las espaldas de un hombre miden, en promedio, cerca de los 50 cm, y aceptamos que las mujeres son 10 cm más estrechas de espalda (algunas más estrechas, otras menos, afortunadamente), convendremos en que aproximativamente y en función de la proporción de 6 a 4 que existe entre los sexos, en diez metros lineales caben, hombro con hombro, 22 personas y un niño (para evitar decimales). Si en nuestra hipótesis, hacemos caminar a esas persona a un paso por segundo, concluiremos que a través de esa boca de metro pueden pasar 1.320 personas por minuto (imaginemos que se trata de un desfile militar). De esta manera los cálculos nos darían la capacidad de la boca: 79.200 personas/hora; y si consideramos que el servicio de metro está abierto durante 16 horas al día, podrían pasar 1.267.200 personas. Lo que supone que casi el doble de la población total de la ciudad de Valencia podría pasar en un solo día por esa boca de metro.
Hechos estos cálculos, a ojo de buen cubero, concluyo: creo que se han pasado. Amén de hacer una escalera de acceso a la boca que se come la plaza y de pavimentar toda su superficie, en un trasnochado delirio estético: la inmensidad vacía. Hubiese quedado mejor una boca más chica, y un buen jardín. Es una opinión.
Lucas
Vicens Charbonneau
Valencia, a 22 de julio de 1998
LAS PROVINCIAS (cartas al director)
CONVERSACIÓN DE ASCENSOR
- ¿ Usted a qué piso va?- el viaje va a ser corto, se sabe de antemano. Los enemigos del silencio suelen agarrarse a lo de la meteorología, para charlar: - Qué buen día hace ¿ eh?-, o qué frío, o que humedad, o que bajas andan las presiones últimamente, ¿ eh?, cosa de colocar un par de palabras antes de bajarse. Es cortesía, ameniza el trayecto. Aunque no solo hablan del tiempo, hay también vecinas que marujean, y si uno es chico y en edad de merecer, le preguntan por la novia, por las chicas, no sin cierta picardía bien intencionada, de esa del siglo pasado. Yo le aconsejo al acosado moderno, que intente divertirse. Si le preguntan: - ¿ Y las chicas?, que responda: - Pues mire señora últimamente no meto ni miedo. ¿ La novia?, la he dejado embarazada, su padre me anda buscando con una escopeta, u otra veleidad por el estilo.
En general, a todas las charlas insustanciales, hueras, que únicamente pretenden romper un silencio que se hace molesto se las podría llamar conversaciones de ascensor. Y son extremadamente frecuentes. Nos sorprenderíamos al constatar lo silencioso que sería el mundo si solo abriésemos la boca para pedir o agradecer cosas, para expresar alguna idea o para introducir un comentario interesante, pertinente, oportuno y sustantivo. También sería atroz un mundo en el que en los ascensores se hablase de Hegel. - Buenas tardes señor, antes del piso tercero...
Bueno ¿ pero para qué escribo sobre esto? Pues para nada. Estoy en casa, enfermo, con gripe, y me aburría... No sé si me han entendido.
Lucas
Vicens Charbonneau
Valencia, a 22 de junio de 1998
EL DÍA DEL MUNDO (CARTAS AL DIRECTOR)
LAS MEDUSAS
El bicho no tiene mayor trascendencia que la de ser urticante. Es de color rosáceo, textura gelatinosa y su nombre viene de la mitología griega: Medusa, que era una de las tres Gorgonas, a quien se representaba con una abundante cabellera. Hasta el momento me han dado dos explicaciones convincentes sobre el porqué hay tantas. La primera es que la población de tortugas ha disminuido mucho estos últimos años. Antes había menos porque las tortugas se las comían. También me han dicho que es cosa de los fosfatos. Cuando empieza el verano, en el mar hay muchos fosfatos disueltos, que es su alimento, y eso hace que haya muchas medusas. O algo por el estilo.
Yo no sé. Solo sé que bañarse en el mar se convierte en algo proceloso, cuando el agua está llena de medusas. ¿ Tiene este problema alguna solución?
Creo que las autoridades deberían
hacer algo al respecto. Aunque soy consciente de las limitaciones
presupuestarias del Govern Balear, y no pido que se destine una
partida a esta labor, convencido, como lo estoy, de que el dinero
debe ser empleado en cosas más urgentes, como por ejemplo, en
normalizar. Pero lo que sí que podría hacerse, es disponer de
un recurso en especie, gratuito, que los organismos públicos
tienen a su disposición: hablo del trabajo de los objetores de
conciencia. Que son unos machacas gratis total, sanos y
medianamente capaces. Mi solución al problema sería la
siguiente: que se coman las medusas los objetores, realizando
así una prestación social sustitutoria, en este caso,
sustitutoria de tortuga. Podría dárseles un caparazón.
También podrían comerse los fosfatos. Es una idea. A tener en
cuenta. Creo yo.
Lucas Vicens Charbonneau
Objetor de conciencia.
Realizando la prestación social sustitutiva. ( Sustitutoria, que es el adjetivo que usan los del Ministerio cuando te mandan la orden de incorporación, no figura en el diccionario de la Real Academia de la Lengua).