VUELTA DE VILNIUS A VARSOVIA:
Axioma: dame un punto de apoyo y me tomaré otro whisky.
Por la mañana perdimos el tren. En verdad no hubo manera de despertarse porque salimos del bar-discoteca-restaurante: "Lituanian Club" a las 6 y media de la mañana y el tren era a las nueve. Perdimos el importe de los billetes porque cuando fuimos a intentar cambiarlos (una vez el tren perdido), la mujer de la ventanilla (con la que nos comunicamos por señas), recibió con gran alborozo y jolgorio nuestra humilde pretensión. Probamos con el inglés, el francés y el español, ella dijo que no, que hablaba Lituano, "Rusky, Polsky", o sea, que como no teníamos idiomas compatibles gesticulamos lo siguiente: "nos dormimos, no llegamos al tren, queremos devolución del importe"... ja,ja. En Lituania te tratan bien, pero no tan bien como para eso. El siguiente tren para Varsovia era al día siguiente, o sea que fuimos a la estación de autobuses a probar mejor suerte.
Había uno por la noche. Pasamos el día de visita. En el andén, a las nueve, frente al autobús, había un padre borracho (se iba cayendo), que pretendía coger a su hijo por la nuca, no sé si para pegarle o qué, o simplemente era porque estaba borracho. La madre se le puso delante y le chilló. El niño se apartaba, el tipo lo seguía, dando tumbos, la señora se interponía. Era una escena triste y trágica. Tal vez se iba, tal vez se iban, tal vez no era él el padre. No lo sé, no entendí nada.
Hacía un frío tremendo y al fin nos subimos al bus. Dentro del bus hacía el mismo frío que fuera, y así fue durante la primera hora en la que el chófer hubo de considerar que la calefacción no era necesaria (a -14 grados, es como que sí que viene bien). Para mayor confor, puso la radio con música bacalao (la más insidiosa inventada dentro del género martilleo), y así nos tuvo mientras conducía a una velocidad de espanto por una carretera helada, prácticamente hundida bajo la nieve, pues el firme estaba a razón de un metro y medio bajo el manto blanco. Por un momento pensé que no lo lograríamos: estampados, congelados, o desquiciados por la música. Al cabo de una hora y media hicimos una parada técnica en una ciudad (no sé en cual), y de ahí al cielo. El nuevo chófer puso la calefacción, quitó la música, fue más lento, y después puso una película. Es un asunto divertido lo del doblaje por allá: un solo doblador lee todos los diálogos: no sigue los labios, primero habla el actor en su idioma, y luego lee el doblador. Lee tanto las voces masculinas como las femeninas, y el original y el doblaje se sobreponen generando una amplia confusión. Para mi que es difícil (aunque entiendas el idioma) entender algo.
Ejemplo:
- Voz de hombre: Oh! Jane, que hermoso verte esta mañana (se escucha en inglés)
- Voz monótona del doblador (parece que lo lee): uachi, pun, uachi, uachi, pun.
- Voz de mujer: Ah!, Richard buenos días.
- Misma voz monótona del doblador: uachu, u!, uachu, uachi.
Entendí que aquello debía funcionar de la siguiente manera: habla el actor y al término el doblador dice: "lo que el tío este acaba de decir es: Oh! Jane, que hermoso...". Luego habla la actriz, y el doblador dice: "Y lo que la tipa le contesta es: A que sí Richard..." y en ese plan. Cuanto más se aceleran los diálogos, mayor confusión. Es muy curioso.
Luis me confirmó que en Polonia se dobla igual, por la tele. Que es así como doblan las películas: un solo tío lo habla todo. Imagino que debe de ser más barato. Si bien...
Entonces pensé en el Bulgaro y en sus películas de Rocco Sigfredi... dobladas al polaco: "Lo que el tío acaba de decir es: "ah! Ah! Toma!" A lo que ella le contesta: "Ah! Sí! Dame!".
Ché, divertido.
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Último día en Varsovia (casco antiguo) |
Creo que es un Palacio (o una iglesia) |
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Esto sí que no sé lo que es (en Varsovia) |
Fin: Vida es lo que nos queda por vivir. El tiempo pasa, y no nos damos cuenta.
No me di cuenta, y ya se había acabado el viaje. Al día siguiente, por la tarde, cogí el avión de vuelta. Me gustó mucho Polonia.
Vuelvo a Valencia, con sol ¡parece que ha llegado la primavera!
Gracias Luis.
Un abrazo de tu primo,
Lucas
Epílogo: (Pintada divertida que leí ayer en un muro del barrio del Carmen)
¿Para qué volar si puedes flotar? Jamaica Airlines
Me hizo mucha gracia.