ESTANCIA

La comuna Hippie: un ala de la residencia de mi primo está tomada por los estudiantes extranjeros: "peace and love". Quien haya estado de Erasmus sabe a qué me refiero. Es el año de las amistades y de los amores fugaces, un año en el que (para quien todavía no ha viajado) se experimenta que el mundo es más grande que su casa, implica una pequeña conmoción de los hábitos (se come mal y se vive cutre), y de los prejuicios. Muy sano. Es un año en el que se entiende porqué la palabra Universidad lleva el mismo sufijo que Universal. Se conoce otra gente, otras culturas, otros idiomas, otras ideas, otros usos y costumbres. Es un año estupendo. Ojalá que la Universidad fuese siempre así, y no como las Universidades paletas (ojo a la contradicción de términos) que nos gastamos en España. Porque a base de hacerlas más y más locales (la educación está transferida a las Comunidades Autónomas, y a mi modo de ver, estas se empeñan más en enseñar su singularidad parlante, sus hábitos tribales obtusos y reencontrados y a entorpecer la movilidad de estudiantes, en vez de ofrecer una enseñanza abierta, universal y de calidad). Es una pena. Pero esto es una disgresión: volvamos al tema.

Puerta de la residencia (Sabinki)

Luis en la calle Niepodleglosci

Un gran pasillo iluminado con neones, muchas habitaciones, un baño y una sala de duchas (con tres duchas) para 40 personas, una cocina para todos. Es la típica vida de la comuna, de la residencia, del colegio mayor. Bastante casposilla y no podré decir que limpia, pero estupenda. El ambiente es excelente, la gente amable, y hay marcha permanente. En un cuarto unos venden cerveza, hay cenas y fiestas todos los días. Los inquilinos, sobretodo varones, viven bajo el umbral de la pobreza (higiene inexistente, platos sucios, ropa tirada por el suelo, botellas de vodka y cerveza vacías: algunas habitaciones no reúnen los estándares mínimos de habitabilidad). Me encantan estos sitios. Qué más da: ¡piensa como un burgués y vivirás como un esclavo! Son sanas, mientras se estudia, estas comunas donde se vive con un mínimo de hábitos y sin decoro. En la residencia me sentí de nuevo estudiante alejado de casa: poca pasta, mucha pasta (de comer) y mucha libertad. Es una vida que todo el mundo debería de haber vivido.

Una habitación

Personajes de leyenda:

Siempre se conoce gente singular en estos sitios, y casi todos lo eran, además de amables. María, una encantadora chica italiana que vivió en Burundi mientras sus padres hacían de voluntarios, Emanuelle, el hombre que duerme mucho, transmite una suerte de paz interior, Gabrielle, un "latin lover" de manual, que pasa sus días ensayando poses y tirandole bocado a todas las chicas que le pasan frente a la puerta, Juan Carlos, "el gallego", un fenómeno y persona de alto valor que se alimenta a base de la vitamina que contiene la cerveza, Gosia y sus primas, polacas, muy guapas, son el puente con la realidad del país, además de otro polaco, que habla perfectamente español, popularmente llamado: "Micromachine". Por último: una revelación, un personaje de novela: Kliment, búlgaro. Este Kliment es como para estudiarlo con detenimiento. Vive en París, estudia en la Sorbona y ahora está de Erasmus en Varsovia. Ha vivido anteriormente en Túnez y Argelia (en la época en la que degollaban a los extranjeros). Sus padres viven ahora en Madrid... pero él se siente profundamente búlgaro. Eso dice, y así profesa. Algo de gitano transumante sí que tiene, sin duda. El inglés es el idioma de uso entre los estudiantes extranjeros y Kliment habla inglés, francés (perfectamente), búlgaro, Ruso y Polaco (Polaco básico, para ligar principalmente). Español no habla porque dice que en España, a su padre, que trabaja para Ferrovial le llaman "Bulgaro de mierda", cuando antes, en Túnez y en Argelia, le llamaban: "señor". Creo que eso no le gusta.

Dos historias me contó que revelan su idiosincrasia y amor por la vida. Un gran momento de su existencia fue el día en el que saludó a Rocco Sigfredi (actor de películas porno). "Un tipo sencillo, no como otros que no son estrellas ni nada y se creen algo". Al parecer Kliment trabajó una temporada en Canal +, en la recepción o algo así, un trabajito de verano, y un día pasó por allí y saludó a Rocco Sigfredi: el "tipo sencillo". Desde entonces colecciona sus películas.

Su otra vivencia determinante fue cuando Bulgaria se clasificó para las semifinales del mundial de Estados Unidos: Bulgaria eliminó a Francia (creo que tampoco siente gran amor por su país de adopción: Francia). El caso es que lo cuenta con una suerte de candor lírico, casi místico: "Stoikov roba el balón en la central del área, Stoikov avanza, se la pasa a Penev, Penev regatea, Penev avanza, se la pasa a Costadinov, vamos Costadinov, sí Costadinov, chuta... ¡Gol! ¡Costadinov!", entonces se besa el anillo (un anillaco de oro, tamaño obispo, que lleva) y levanta el brazo apuntando con el dedo hacia arriba, con el rostro henchido de placer. Un fenómeno, este Kliment. Salía con la hija del primer ministro de Bulgaria y como dice él: "allí los políticos roban mucho", por lo que ya se veía la vida resuelta. Hace unos meses que cortó con la novia y eso le ha afectado profundamente (por lo de la vida resuelta). Sin embargo, y es que las personas suelen ser muy distintas de lo que su imagen aparentemente revela, le vi emocionarse, casi hasta las lágrimas, porque una chica le había regalado unos guantes. Fue el día que llegué, hablamos un rato y al tiempo se fue a su armario y me enseñó unos guantes. Se los había regalado una de sus conquistas polacas, para que no tuviese frío en las manos porque sabía que no tenía guantes. Él, que acababa de volver de vacaciones, había cortado con ella porque tenía la agenda ya demasiado cargada. Sin embargo, la chica se los había regalado de todos modos, esos guantes, sin pedir nada a cambio. Eso le había enternecido y yo creo que hasta conmocionado. Me los enseñó tres veces, mientras bebíamos una especie de licor Búlgaro, parecido a la Grappa. La estuvo venerando mientras bebía. Nunca escuché a alguien hablar de nadie con mayor ternura.

 

Piscina y sauna mixta: Gracias Luis, por estos cinco minutos de gloria. Para quién todavía no lo sepa, en los países del norte (incluye Polonia, países escandinavos y creo que en Alemania también), las saunas son mixtas. Es agradable y simpático ¿Qué tiene de malo la desnudez? Sobretodo en un país en el que las chicas son muy guapas. Las instalaciones son impresionantes, por lo lujosas.

Aquello parece más bien una sala de baños de esas de la antigua Roma, en las que había de todo. Porque hay de todo: una piscina olímpica, una normal, toboganes (me tiré varias veces del tobogán más alto, 2, para ser concretos, porque me di un costalazo en la segunda manga). En una de las piscinas hay corriente artificial (puedes nadar contra, o a favor de la corriente), unas cascadas de agua que te hacen masajes (el agua cae de una altura de unos dos metros y al poner el cuello y la espalda debajo recibes un masaje hídrico), y lo mejor de todo: la sala de saunas. Tres saunas, un baño turco, una cámara fría (con nieve, para meterse al salir de la sauna) y una especie de cámara de vitaminas y rayos Uva (como en todo el invierno no ven el sol, les salen granos y pústulas -Luis dixit- por eso se meten allí a recibir insolación, y huele raro, a vitaminas). No me enteré muy bien. Las diferentes salas de saunas están dispuestas formando un hexágono y en medio hay una piscina helada (el agua del grifo sale allí a temperaturas imposibles), un cubo de agua helada (estiras y te cae encima), y la cámara con nieve. A pesar de que Luis me alentó mucho (al parecer, al salir de la sauna, el contraste de pasar del calor extremo, al frío extremo, primero acelera el corazón y luego relaja mucho) pero a mi esa práctica atroz no me acabó de convencer. El agua helada para los patos del parque (ese es mi lema).

Entré en el hexágono de saunas con mucha elegancia, "Ha llegao Torrente"... justo cuando una chica muy guapa salió de una de ellas, se quitó la toalla, se subió a la tarima y saltó en toda su desnudez dentro del agua helada ¡Grácil gacela que salta! Salió al instante, con el cuerpo un poco rojo, imagino que por la reactivación sanguínea y lo níveo de su piel. Guardo la imagen y el salto en mi memoria, me recordó a Pessoa:

Para ser grande, sé entero: nada

tuyo exagera o excluye.

Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres

en lo mínimo que haces.

Así en cada lago la luna entera

brilla, porque alta vive.

Alta vive. Nos enseñó hasta su sangre, reflejada a través de su piel. Fue un acto de generosidad.

 

A LAS

SAUNAS

Si quieres verme, ves a Polonia (capullo)

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