IMPLOSIÓN: ( De explosión, con cambio de preferencia ). Fís. Fenómeno físico, en el cual las partes externas de un conjunto son impelidas violentamente hacia el interior... ( Diccionario enciclopédico Espasa )


LA IMPLOSIÓN DE LAS HABICHUELAS


Sale el tren. Mil kilos de grasa están bloqueando el pasillo y me impiden pasar. Es una gorda que se ha puesto muy nerviosa, y se ríe de manera un poco histérica. No encuentra su asiento, no sabe si se ha equivocado de vagón, el caso es que está empezando a joder la marrana. Si no se sabe encontrar un asiento numerado más vale suicidarse, por deferencia hacia la raza humana. Una gorda necia menos en el mundo.

-Ay, ay, ay, que es que esto es un lío, yo tengo la butaca 36, del vagón 12 ¿ Es este el vagón doce?

Me enseña el billete, es más, me lo planta delante de las narices. Le huele el sobaco.

-No señora, este es el vagón once, el suyo debe ser el siguiente.

Para agradecer mis indicaciones, al levantar la maleta me da un golpe. Espero que el colesterol acabe con ella pronto. Sus carnes empiezan a andar camino del vagón doce. Parece una ballena deslizandose por el pasillo, pegando coletazos, estrujándose entre las butacas y estrujando todo lo que se cruza en su camino. Ahora ya puedo pasar, me instalo en mi asiento.

La verdad es que hoy me siento borde y malo, cabrón. Es un estado anímico. Hay días en los que se ama al género humano, y se compadece a los desgraciados. Como la gorda esa. Hay otros en los que no hay piedad. Los seres humanos somos intrínsecamente perversos, naturalmente egoístas, esencialmente egocéntricos. Lo de ser buenos y generosos, filantrópicos, es un pequeño lujo que nos permitimos, de vez en cuando, cuando estamos de buen humor, cuando las cosas van bien. Es un pequeño esfuerzo que no cuesta nada, es una manera de amarse aun más a si mismo.

En estos pensamientos, arranca el tren. Trac, trac, trac.

Juan se va a Italia, estudia allí. Derecho. Empezó a estudiar en España, pero recibió una beca para ir un año al extranjero y eligió Italia. El país del Dante, y porque siempre le fascinaron las italianas. Suelen tener las tetas muy grandes, por lo menos, más grandes que las Españolas. Debe ser cosa de la pasta. Vino a pasar las vacaciones de Navidad y se vuelve a Roma. El viaje es largo, desde Valencia hay que recorrerse media España, un pedazo considerable de Francia, y media Italia. Y joder, el tren es un coñazo, muy a pesar de que al ser un viejo sistema de transporte haya ya mucha literatura y muchas películas que le hayan conferido al viaje en tren un cierto status poético ¿Una cierta mística? El ver pasar los paisajes, el monótono pero embriagador trac, trac, trac, romances nacidos y consumados en trenes... Tonterías. Cuando uno ya se ha desvirgado en trenenofília, diez horas enlatado en un borreguero de la Renfe, acomete el segundo viaje, y más aun el tercero, y así sucesivamente, cagandose en la puta madre que parió al tren.- El avión, eso si que va rápido. Pegas una meada en el aeropuerto de salida y no tienes ganas de mear hasta que llegas-...

Ahora piensa: " Inés, Inés, Inés. La muy puta ". Vuelve al soliloquio, al monotema que tiene el monopolio de su cabeza. Porque le ha dejado la novia, hace unos días. Él la quería y le duele. Por eso no. Las cosas no van bien, está de mala leche. Por eso detesta al género humano y siente ganas de degollar al que tiene en el asiento de al lado, que hace amagos de buscar palique. Hay gente que si no te cuenta su vida en un transporte público, revienta. La cosa suele empezar con un ¿ a donde vas? U otro enganche por el estilo, y ala, esto y lo otro, y lo de más allá... Toda su puta vida - ¡ Pero a mí que coño me importa tu vida!- Ya tengo la mía que seguro que es más interesante.

Trac, trac, troc, el tren se para. Algunos pasajeros se apean, suben también unos cuantos. Aun queda medio siglo, no es más que la primera parada. Y luego en la frontera hay que cambiar de tren. A un listo patrio del XIX se le ocurrió hacer las vías más anchas o más estrechas. En fin, distintas a las del resto de Europa. Para evitar invasiones. Y es que hay que ser LISTO ¿ Cómo nos van a invadir por tren? Lógica militar, brillante. El caso es que excepto un par de Talgos que acoplan las ruedas al salir de España al ancho de vía Francés, el resto de los trenes se paran en la frontera.

¡Bueno! A subido una tía buenísima. La mira. Pero la mira jodido. Juan sabe que esas tetas... No las tastará él. Le acaba de dejar la novia, y eso las tías lo notan y no se liga. Las muy putas no quieren tíos de segunda mano, dejados, " Si aquella les dejó es que no merecía la pena ". Además, lo adivinan en seguida, " Este quiere reponerse, volver a ganarse su propia dignidad a costa de mi coño ". Putas, como harán para saberlo.- Como harán para saber que ahora necesitas a una mujer, más que nunca, para pasar de ti-.

El tren sigue parado, ya lleva diez minutos, y la estación no es para tanto. En Barcelona vale, que hay mucho trasiego, pero aquí no ha lugar. La Renfe es la Renfe, o sea, una empresa modelo, tecnología alemana, puntualidad inglesa. Aunque sea tópico meterse con la Renfe, siempre te logran dar motivos. Sobretodo la proverbial simpatía y eficiencia de los que despachan billetes en ventanilla, que no sé si exigen boletín de alta en el cotolengo, o en centro afín para mongoloides, para entrar a formar parte de la plantilla.

¡Que asco! Odio el tren.

 

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Inés tenía los ojos verdes y un par de tetas increíbles. Claro que uno no se enamora de una tía simplemente porque tenga buenas tetas, eso es cosa del vicio, otro sendero... También porque al pasear con ella por la calle, a tu lado, ibas pensando: ¿ A que está buena cabrones? ¡ Pues es mía! Pero no, la belleza no enamora, aunque joda reconocer estos romanticismos tópicos y resobados. La belleza es simplemente una condición sine qua non para no sentir vergüenza de tu pava. Uno se respeta a sí mismo, y suele creerse más de lo que es: tener una novia fea es como gritar al viento que se es un completo fracasado, come callos, baboso muerto de hambre. Deberían matar a garrotazos a las feas, por humanidad, para evitarles el tener que sufrir una vida en la que siempre serán menos que las demás.

Pero Inés, Inés era miel, al hablar... Tenía unos labios que confesaban las cosas, con los ojos. Era, al abrazarla, una espalda que cogía hasta los pezones y ella sacaba la lengua, sus labios, con los ojos cerrados.

No siempre, pero alguna vez sintió escalofríos, al principio, al besarla.

Besar, he ahí la clave. A la mujer que quieres, tienes ganas de besarla, el beso es personal e intransferible. La novia, la novia, la novia.

Súbitamente se alegra: " Lo que no sabe, que se joda, son los cuernos que le puse ". Pero, para que se va uno a vivir fuera: pues para follar. A ver si se va uno a vivir a Italia y vuelve sin haberse cepillado a ninguna espagueti tetona, que es como no haber conocido el país. Fui a Roma y vi el Coliseo, pues que gilipollas... Bueno en realidad la fidelidad es algo importante, pero a los veinte años se es demasiado fogoso, gynsen, o demasiado fantasma para dedicarse a la monogamia estricta.

Avanza el tren. El de al lado ya no sabe que inventar, con su cara de simpaticón hijo puta, para empezar a contar su vida.- En verdad, en verdad os digo, que a ciertos seres humanos deberían calzarles un bozal-.

-Qué buen día hace, ¿ eh?

Juan sonríe, muy forzado, pensando: " Ya te vale, empezamos con la meteorología. Ahora seguro que... "

-Aunque con la sed de lluvias que hay, más valiera que lloviese ¿ eh?

" ...seguro que me sigue con lo de la sequía, de los cojones ". En estos casos hay que desarmar al aspirante, respuesta radical, golpe bajo.

-¿No sabrá usted, por algún casual, en que fase está la luna actualmente?

-Fase, la luna... ¿ influye en las precipitaciones?

-No, en absoluto. Pero creo que estamos en cuarto menguante, si no me equivoco.

-Ah...

Ahí te quedas cabrón. Porque yo necesito pensar. Inés, Inés, porque hostias, porqué ¿ No valgo nada, no soy suficiente para ti? Quizá. Uno tiende a verse mejor de lo que es. " Mejor sería dejarlo " ¿ Cómo se pueden decir las cosas tan mal? Tú te crees que me puedes decir eso, que mejor sería dejarlo. Yo te quiero. Zorra. Otra vez. Ahora que me dejas, encima, te adoro aún más.

Pero dignidad, que es lo ultimo que debe perderse. Al principio perdí un poco los papeles, ¿ Porqué, porqué, porqué? ¿ Porqué me dejas? Pero no me arrastré, menos mal. Cuando una cosa se acaba, se acaba. Y más vale hacerlo con DIGNIDAD. Un sabio consejo. A eso me agarré cuando le dije que muy bien, que el mundo estaba lleno de Ineses con las tetas grandes. " Hasta nunca señorita ". Elegante. Creo que fue así, pero no estoy seguro, las cosas pasan muy rápido... Punto, Inés a muerto.

El tren ha llegado a Barcelona. Desde hace más de diez minutos, los azarosos, los que llegan dos horas antes cuando cogen el avión, por si las moscas; que se toman su cuarto de hora antes, por si se pinchan un zapato, los que se pasan la vida convencidos de que van a llegar tarde, han bajado las maletas. Estaban de pié en el pasillo y molestaban. Ahora van bajando. Estamos de enhorabuena, el que está a mi lado también se baja.

 

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LOS ÚLTIMOS DÍAS DE PASCUA. En apenas unos siglos, el pueblo de la isla de Pascua destruyó sus bosques, llevó sus plantas y animales a la extinción y fue testigo de como su compleja sociedad se hundía en el caos y el canibalismo. ¿ Estamos a punto de seguir su ejemplo ?

¡A por la gorda del vagón doce, con patatas! Sonrió. Estaba leyendo en una revista un reportaje sobre la isla de Pascua. Se llamaba así porque el holandés que la descubrió lo hizo un 5 de Abril, día de Pascua. Pozo de imaginación, originalidad máxima, llamó a la isla, pues eso, isla de Pascua. Si Juan hubiese descubierto la isla la hubiese llamado isla Juan o isla de la puta Inés, que cojones. El reportaje de varias páginas era interesante, aunque ciertamente algo sensacionalista. Salían fotos de las típicas cabezotas aquellas, alargadas. A lo visto eran enormes, llegaban a medir hasta diecinueve metros y pesaban 270 toneladas. Había más de mil de ellas dispersas por toda la Isla. La civilización que las levantó había desaparecido tiempo antes de la llegada del holandés, que al llegar descubrió una tierra estéril y árida, de apariencia baldía, una tierra sin arboles. Debió flipar lo suyo el tal Jacob Roggeveen, el holandés, al verse aquellas enormes cabezas de piedra que los nativos llamaban " Moais " ¿Cómo era posible que aquel pueblo de salvajes, desprovisto de madera gruesa para construir cualquier máquina y sin cuerdas fuertes, hubiese levantado tales estatuas? Desde entonces un halo de misterio había envuelto la Isla de Pascua.

Luego, en letras gruesas se leía: " DESVELADO EL MISTERIO DE LA CIVILIZACIÓN QUE SE DEVORÓ A SI MISMA ". Interesante. Al parecer las tradiciones orales de los isleños estaban repletas de referencias al canibalismo, un insulto corriente era " La carne de tu madre se me pega entre los dientes ".

-Oye chaval, la carne de tu madre se me pega entre los dientes.

A lo visto un bosque subtropical cubrió la isla antaño, el árbol más común era una especie de palmera, actualmente desaparecida. Los altos troncos sin ramas de esta palmera habrían sido ideales para transportar y levantar las estatuas. También para construir canoas grandes con las que pescar. Por aquel entonces la isla llegó a contar con alrededor de 7.000 habitantes, aunque otros cálculos llegan hasta los 20.000. Era una civilización organizada que contaba con jefes, burócratas y sacerdotes. ¿Qué pasó? La tala del bosque para transportar las estatuas, hacer canoas y hacer fuego con el que calentarse fue lenta pero continua, hasta que no quedó ni una sola palmera. La destrucción de los animales de la isla fue tan extrema como la del bosque. Incluso los mariscos fueron sobreexplotados. Al no haber madera para hacer canoas resistentes se acabó la pesca de marsopas, que se hacía en mar abierto. ¿Qué es una marsopa? La erosión de la tierra fue inevitable. Y se empezaron a morir de hambre, recurriendo a la única fuente de carne que les quedaba, la humana. Canibalismo. El caos local reemplazó al gobierno centralizado, guerras de clanes, la gente se fue a vivir a las cuevas. Empezaron a derribar las estatuas. La población se iba diezmando y asalvajando. El Holandés al llegar a Pascua encontró salvajes, pocos, incapaces de hacer la o con un canuto. La civilización que había levantado las estatuas había desaparecido desde hacía siglos.

Al final del reportaje se insinuaba que a nuestra civilización le podía ocurrir lo mismo, o sea, desaparecer.

-Oye chaval, la carne de tu madre se me pega entre los dientes. Le dijo Grooj a Harrjj en el 2120.

La tala de los bosques, el agujero de la capa de ozono, poco a poco hasta el desastre... Demasiado tremendista. Muy sobado, demasiado obvio.

Juan es ecologista, pero no gilipollas, lo cual no es sinónimo, aunque muchos de los que se dicen ser ecologistas sean en verdad gilipollas. Carnívoro y caníbal... La CARNE del cuello de Inés.

-Madre de Inés, la carne de los pezones de la Marsopa de su hija se me pega entre los dientes.

... No, mejor aún. Muy Señora mía, tengo la carne del chichi de la CALENTORRA de su hija, pegado en la punta del prepucio de mi Marsopa

... Muy Señora mía, Occidente se hunde pero yo no la saco. ¿ Y si se me la comen los caníbales? Que abundan, como debe usted saber, en estos tiempos. Por eso, solo por eso, le pido solemnemente la almeja de su hija.

Aunque eso se le pide al padre... Desvarías chaval, DESVARÍAS.

Se lo estaba pasando de puta madre, en sus pensamientos, va y se para el tren. Lo desconcentra. ¿ Dónde estamos?, debemos andar por Gerona. ¡ Oh, Gerona, oh Gerona! Tú que matas a los profetas...

Y e aquí que suben las doce tribus de Israel. El vagón estaba medio vacío y se ha llenado de repente. Juan no entiende muy bien porqué, porque Gerona no es muy grande, y además el tren va camino de Francia ¿A donde irán todos estos?

Bueno, que más da. Lo que le pasa a él es que ya está cansado, lleva un siglo enlatado en aquel vagón, necesita estirar las piernas. Un pensamiento fugaz: " Pero si aún no estamos ni a mitad de camino ". Estos maratones de línea férrea acabaran con él. Próxima vez en avión. Esto no hay quien lo aguante.

-Llegaré a Roma descompuesto. Me harán falta por lo menos dos días para reponerme. ¡ Hostias de tren de los cojones!- ¿ Y en Roma qué?

Bueno. Le apetece llegar a Roma, la verdad es que allí está de puta madre, la ciudad es la ciudad más bella del mundo, sin duda. Y desde allí a Inés que le den mucho por la Marsopa, no tiene porqué pensar en ella, no hay nada como la lejanía para cerrar heridas. " Cuando te jodan, vete, cicatrizarás mejor ". Este es un consejo médico patrocinado por la asociación de damnificados por putas, sin fronteras. Irse.

Cuando llegó a Roma, hacía tres meses, llegó con ganas de pasar un buen año. Un sitio lejano, otro idioma, costumbres un tanto distintas, cosas interesantes y nuevas por hacer, tetonas desconocidas por conocer. Juan decidió poner los cojones sobre la mesa y aumentar sus horizontes. Llenar, un poco, su vida.

Porque lo que mata a los hombres, mayormente si son jóvenes, son la rutina y el aburrimiento, causa y efecto del miedo a moverse. En la rutina uno lo tiene todo dominado, pre-vivido. Y eso no es vivir, es VEGETAR. Lo que hacen muchas personas. Por miedo, comodidad, o falta de medios LIMITAN su existencia a un radio no mayor del que va de sus tareas habituales a sus amigos ¿ Quizá su ciudad? Este es el tiesto donde vegetan. Y lo de más allá no existe, incluso habiendo hecho un poco de turismo. Esto es condenarse a vivir una vida pequeña, castrada, sin alas. DENTRO DE UN MACETA.

Más vale bueno por conocer, que malo conocido.

Conocía. Atrás dejaba un montón de amigos que se aburrían. Tú que haces en la vida: aburrirme. Porque eso es lo que matará a toda una generación: el aburrimiento. Un sórdido, tenaz, persistente y negro aburrimiento. Mil variantes. Hijos de papá que se aburren, porque no hacen nada y porque al fin y al cabo la cosa, la cosa global, es una mierda. O aburrirse fumando porros en un bar, e irse de fiesta a divertirse con la santa madre química, algún fin de semana, que se convierte en cada fin de semana cuando no se tiene otra cosa que hacer. Otros se aburren estudiando. Porque en el fondo tampoco les convence demasiado eso de acabar currando mucho y ganando mucha pasta. Y cada fin de semana se chupan doscientos hectolitros de cubata barato para dejar de aburrirse, unas horas, en su PUTA vida. O se cuelgan a una novia, que es la única que los escucha y se aburren con ella.

Huir, huir, huir. Juan huyó de todo aquél aburrimiento que consume. Nihilismo y desesperación, de aquel aburrimiento generacional. Huyó gracias a la pasta de papá, que la beca que le dieron no daba para cubrir sus amplias necesidades. Y es que al final los papás son siempre los paganos. Paganos de los caprichos e incluso de los vicios de sus hijos. Hijos que no sirven ni para tirarse al río ¿Porqué invertirán tanto en ellos?

 

* * * * * * * * * *

 

Dos voces de niñas tontas, quinceañeras tardías, escupen con voz de sistro su intrascendente conversación. Las tiene detrás, las oye perfectamente.

-Antonia es una puta, y una pedorra, lo sabe todo el mundo.

-Tampoco es eso, hija. Pues a mí me cae bien. Me parece que os pasáis mucho con ella.

-¿Pero tu sabes lo que le hizo a Eva? ¿ Te parece normal?

-Bueno es verdad, la verdad es que sí.

Son un grupo de gallinas, hay más, dispersas por el vagón ¿ Donde van? No sé.

Lleva rato escuchándolas, no lo han mencionado todavía, están demasiado ocupadas en esa practica, tan femenina, de pasarse a cuchillo las unas a las otras. Esta es esto, aquella no sé que más...

Inés también lo hacía. A él le horrorizaba esa practica... Tenía observado que en cualquier grupo de amigas, de esas que lo son desde el colegio, siempre acaban desterradas dos o tres, con el correr del tiempo. Segadas con guadaña. Era una puta, sabes lo que le dijo a fulanita, sabes lo que le hizo a menganita. La verdad es que las mujeres son más aptas para el cinismo, para las malas artes.

Los hombres suelen tener un concepto más noble de la amistad, en general, de las relaciones humanas. Cuanto menos son más indolentes con las pequeñas afrentas.

Inés era una autentica arpía. Otra vez Inés...

Inés ha muerto. Repítelo Juan, HA MUERTO.

El paisaje corre monótono a través de la ventana. La vía pasa cerca del mar y se ve, eso, el mar, el Mediterráneo. Que es sin duda una de las cosas más bellas que existe, con sus azules, distintos. Está en calma, en una de esas calmas en las que el agua es un manto de seda, hasta el infinito. De repente miles de edificios de estos de primera línea de playa le impiden verlo. Cruzamos una zona altamente turística. Que lastima de mierda de construcciones que se han cargado la costa. Deberían volar todo esto, por respeto al Mediterráneo.


* * * * * * * *

"Quien pudiera subir al cielo, en esta noche tan bella, y en paños de terciopelo bajar un collar de estrellas, y decirle que la quiero y que solo pienso en ella". Inés, de los cojones, Inés. SOLO PIENSO EN ELLA. Me duele, me duele todo. Se me pasará, pero ahora me duele todo.

Al llegar a Roma. Se lo contará a Paolo y José. " Son todas unas putas. Venga olvídala. Vamos a tomarnos unas copas y veras que nos encontraremos a alguna tetona, de las que a ti te gustan. Venga Juan olvídala ". - Que necesarios son a veces los amigos, aunque solo sea para decirte las consabidas chorradas-.

Le duele todo y está triste, se hace de noche...

" Dulcísima Inés,

Por ti me hubiese bebido quinientos litros de agua del Mediterráneo, en plan proeza ¿ Lo sabías? ¿ Sabías que yo siempre creí en algo, sin ser creyente? Creía en tus ojos, en los ojos de Inés. Me bastaba con mirarte para comprender que la existencia tenía un sentido ¿ Dios? No, los ojos de Inés ¿ Para qué he nacido? Para contemplarlos.

Pero fueron tus labios. Al final en tus labios encontré la respuesta, la respuesta a la cuestión fundamental ¿ Qué hay después de la muerte? Nada, el final de una vida en la que tuve, un día, el honor de poder besarlos. Tus labios...

Unos labios que me dijeron hasta nunca, y que ya nunca volveré a besar. "

¡Joder! Tiene que apuntarlo en un papel antes de que se le olvide. Porque con esto se va a correr, su ego. Las mujeres tienen ego y clítoris. Sus teclas fundamentales. Acariciando una u otra cosa se las lleva al orgasmo. Y para eso nos quieren, a los hombres, para que las llevemos al orgasmo.- Qué putas que son-.

-¿Y para que le vas a escribir eso? Te ha plantado, no lo olvides. Dejado, hundido, humillado... Silencio, la mejor política, camino del olvido. Ha muerto.

No, el que se muere soy yo.

La noche, oscura como el futuro de occidente, lo cubre todo. A través de la ventana no se ve nada. Dentro del vagón la mayoría de las personas, somnolientas, cansadas de estar sentadas, leen o piensan, duermen. Algunos hablan en voz baja, por no molestar o porque les molestaría que todo el vagón se enterase de las tonterías que están diciendo. A otros que no les molesta, declaman sus conversaciones para gusto y contento de los que aman escuchar conversaciones ajenas.

Juan está dormitando.

ES UN EGOCÉNTRICO DE MIERDA, QUE SE HA PASADO OCHO HORAS PENSANDO EN ÉL, SIN HABLAR CON NADIE.


* * * * * * * * *

 

"Le dije todo aquello porque es un cabrón. Porque solo piensa en él. Porque se guía por instintos, como los animales. Vulgar, obsceno y egoísta. Él y sus amigotes, todos de la misma calaña...

Aunque yo sé que todo eso no es más que una coraza, una armadura que se viste para protegerse. Es sensible, aunque no lo sepa. Lo de Roma... No quería que se fuese, pero era bueno para él. Porque yo le quiero. Me volví a dar cuenta después de haberle dicho que ya no le quería. Le odiaba, cuando volvió con aires de... Bueno. Estuvo con alguna putita Italiana, el muy idiota. Pregonándolo. Con todos sus amigotes, pavoneándose. Lo estoy oyendo ¿Qué, te cepillaste a alguna espagueti? Y, ala, a contar hazañas, parchís, se comen una y cuentan veinte. El muy imbécil, creía que no me iba a enterar, pues me enteré. No se lo dije. Le dije que adiós, sin más explicaciones.

Pero él me adora. Y por eso he hecho esta locura... "

La silueta de una mujer avanza a través del vagón. Se sienta al lado de Juan.

-¡Inés!

Ella sonríe, dulcemente.

-Eres un cabrón... Pero...Pero estaba en el vagón de al lado.

 

© Lucas Vicens Charbonneau